E3 Transporte Meridional de Energía
Tópico
El transporte meridional de energía es la respuesta del sistema climático al balance radiativo latitudinal: los trópicos absorben más energía de la que emiten, mientras que los polos emiten más energía de la que absorben. Para mantener el equilibrio del sistema climático frente a este desbalance latitudinal, el transporte meridional de energía traslada energía desde los trópicos hacia los polos, tanto a través de la atmósfera como a través del océano.
El transporte meridional de energía se calcula, en cada latitud, a partir de la diferencia entre la energía que entra y la energía que sale de la columna de atmósfera y océano ubicada en esa latitud: cuanto mayor es esa diferencia entre la energía que entra y la energía que sale en una latitud dada, más energía debe trasladar el transporte meridional de energía a través de esa latitud para que el balance radiativo latitudinal se mantenga. Sumado sobre todas las latitudes, el transporte meridional de energía total que el balance radiativo latitudinal exige es del orden de cinco a seis petavatios en las latitudes medias, el punto donde el desbalance acumulado entre los trópicos y los polos alcanza su valor más alto.
Este transporte meridional de energía se reparte entre un transporte atmosférico y un transporte oceánico, y esa repartición cambia según la latitud: en los trópicos, el transporte oceánico domina sobre el transporte atmosférico, mientras que en las latitudes medias domina el transporte atmosférico, que en conjunto es responsable de cerca del ochenta por ciento de todo el transporte meridional de energía a nivel global.
Dentro del transporte atmosférico, hay dos mecanismos distintos que trasladan la energía hacia los polos. El primero es la circulación media, formada por la célula de Hadley y la célula de Ferrel, que trasladan energía de forma organizada y relativamente estable en el tiempo. El segundo son los remolinos extratropicales, los ciclones extratropicales que se forman y se disipan constantemente en las latitudes medias, y que trasladan energía de forma mucho más variable, remolino por remolino, en vez de mediante una circulación media estable como la célula de Hadley o la célula de Ferrel.
El transporte meridional de energía no permanece fijo cuando el sistema climático se calienta: si el gradiente meridional de temperatura entre los trópicos y los polos disminuye, los remolinos extratropicales, que dependen de ese mismo gradiente meridional de temperatura para formarse, cambian de intensidad, y con ellos cambia también la eficiencia con la que el transporte atmosférico traslada energía hacia los polos. Ese cambio en la eficiencia del transporte meridional de energía bajo calentamiento es, precisamente, una de las piezas clave para explicar la amplificación polar planteada al comienzo: el mismo transporte meridional de energía que existe para compensar el desbalance latitudinal entre los trópicos y los polos termina, bajo calentamiento, respondiendo a un desbalance latitudinal que él mismo ayuda a modificar.
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